LA VOZ DE VICTORIA DEL CREYENTE

Edición Agosto 2021

LA VOZ DE VICTORIA DEL CREYENTE - Revista publicada por los Ministerios Kenneth Copeland, disponible gratuitamente para personas que deseen suscribirse.

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LV V C : 9 por Mark Barclay ¿Alguna vez has escuchado entre los atletas la expresión "entrar en la zona"? La zona es el lugar donde, después de esforzarse hasta que físicamente es imposible, los atletas experimentan un gran avance. Reciben un aire e impulso adicional y, de repente, algo superior a sus cinco sentidos se hace cargo. Cuando ores en lenguas, si persistes lo suf iciente, ¡podrás experimentarlo a nivel espiritual! Pasarás a un lugar sobrenatural donde no hay tiempo ni distancia. Un lugar donde tu conciencia de la realidad de Dios reemplaza la realidad del reino natural. Cuando estás en ese lugar, la divinidad en tu interior se eleva y domina tu humanidad. Puedes recibir de Dios todo lo que necesites para caminar en victoria a través de cualquier situación que puedas estar enfrentando. Lo he experimentado una y otra vez. Por ejemplo: recuerdo una vez en mis primeros a ño s d e m i n i s te r io, e s t a b a pr e d ic a nd o algunas reuniones en la ciudad de Oklahoma y me desperté una mañana con el dolor y los síntomas de la gripe. Cuando intentaba ponerme de pie, la habitación empezaba a dar vueltas y me caía. Ni siquiera podía levantarme de la cama. Incapaz hasta de afeitarme, le pedí a Gloria que me ayudara. Todavía acostado en la cama, me tomó del pelo, levantó mi cabeza y me afeitó. No sé cómo lucía cuando fi nalizó, pero con su ayuda llegué a la iglesia. Sin embargo, cuando subí al púlpito para predicar, la habitación empezó a dar vueltas y casi me caigo al suelo. "Vuelvo enseguida", dije. Regresé a la pequeña sala del coro detrás de la tarima. Una vez allí, me enfrenté al diablo con todo. "¡Quita tus sucias manos de mi cuerpo! ¡Este cuerpo le pertenece a Jesús, no a ti!" comencé. Después empecé a orar en lenguas lo más fuerte posible. (Aprendí que a veces tienes que hacer ruido, especialmente cuando estás lidiando con el diablo.) Después de un rato llegué a ese lugar en el espíritu donde el cuerpo no cuenta, y volví al auditorio. Sosteniéndome del púlpito, comencé a predicar. Ese púlpito intentó balancearse, pero no me importó. Me había metido en la zona. Entonces, ministrando bajo el poder de Dios, hice lo que Él me había instruido hacer. Prediqué sobre la sanación durante un par de horas y salí de allí, no solo completamente bien, sino también satisfecho porque, tal como tú, sé que así es como estoy llamado a vivir. Durante mis 21 meses de combate, aprendí que cualquiera de nosotros, en un momento dado, puede elegir entre sucumbir al temor o enfrentarlo. La mayoría de la gente elige la ruta cómoda: eligen lo que es más fácil. ¡Nosotros no! Somos soldados de la Cruz, cubiertos de la Sangre y l lenos del Espírit u Santo. Estamos llamados a enfrentar a Enfrentando los gigantes Enfrentando Enfrentando los La cobardía y la valentía existen en todo ser humano. Eso es algo que aprendí como infante de marina durante la Guerra de Vietnam. cualquier gigante, a levantarnos y a ser fuertes en el Señor como delegados de Dios. Estamos en guerra, amigos. Estamos en guerra por las almas y el enemigo hará todo lo posible para evitar que logremos nuestro objetivo. Segunda de Timoteo 2:1 RVA- 2015 dice: «Tú pues, hijo mío [hija], fortalécete en la gracia que es en Cristo Jesús». Nota que el versículo no dice que somos fuertes. Dice fortalécete. Es posible que pasemos por desafíos difíciles de vez en cuando, pero cuando abrimos la boca, debemos seguir Joel 3:10 RVR1995, que dice: «diga el débil: "¡Fuerte soy!"» Es nuestra elección. Superándolo Segunda de Timoteo continua: «Me has oído enseñar verdades,

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