LA VOZ DE VICTORIA DEL CREYENTE - Revista publicada por los Ministerios Kenneth Copeland, disponible gratuitamente para personas que deseen suscribirse.
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LV V C : 2 7 y declara: «No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada» (Salmos 91:10). Signif ica que en estos tiempos de crisis financiera, ya se estableció que: «…no tendrán falta de ningún bien» (Salmos 34:10). Y que cuando todos a su alrededor estén fracasando, Él nos aseguró que obtendríamos: «…triunfo en Cristo Jesús…» (2 Corintios 2:14). Esas son palabras que Dios ha declarado acerca de tu vida como Su hijo, y quedarán establecidas para siempre en el cielo. Nunca cambiarán. Sin embargo, recuerda que no vives en el cielo; sino en la Tierra. Y para que esas palabras se hagan realidad aquí en la Tierra, debes asegurarte que tu corazón esté en sintonía con la PALABRA de Dios. ¿Por qué? Porque Jesús dijo que: conforme a nuestra fe será hecho (Mateo 9:29). Los cielos ya hablaron, ahora la Tierra está a la espera de lo que tú dirás. ¿Declararás la PA LA BR A o los problemas que lo rodean? ¿Estarás de acuerdo con los decretos del cielo o estarás de acuerdo con las circunstancias terrenales? No empujes los limites Lo que estás viviendo hoy es el producto de lo que has declarado en el pasado. Y el futuro está esperando escuchar lo que declares hoy. Tu destino eterno está siendo moldeado y formado según la sintonía que tengas con la PALABRA de Dios, la cual sustenta todas las cosas. Esta verdad siempre ha sido cierta… pero ahora es más crucial que nunca. La razón es simple, estamos fuera de tiempo. En el pasado, si nuestro corazón y nuestra boca se desviaban de la PALABRA, teníamos algo de tiempo para corregir nue st ros pa sos a nte s de obtener consecuencias por la desobediencia. Dios, en Su gracia, trataba con nosotros hasta que nos arrepentíamos y volvíamos al camino de fe. Aunque Dios siga teniendo gracia y misericordia, el tiempo es corto. Hemos llegado al final de los tiempos y, francamente, muchos cristianos están "llevando las cosas al límite". Están permitiendo que el sistema del mundo llene su boca y aparte su corazón, del acuerdo que tienen con el cielo. Justifican sus acciones al decir que un día de estos cambiarán y (cuando las circunstancias no sean tan difíciles) comenzarán a confesar la PALABRA de nuevo. Pero hermano, estamos viviendo en los tiempos finales, las cosas no serán más fáciles. Van a empeorar y los días se nos agotan. Estamos a punto de llegar al tiempo en el cual nos quedaremos atrapados de forma permanente en las consecuencias de nuestras confesiones. No es tiempo de ignorar lo que Jesús, nos está advirtiendo y decir cosas como: "Estoy tan enfermo y preocupado". Cuando af irmas cosas como esas, no estás en común acuerdo con el cielo —sino con los problemas—. Estás abriendo la puerta para que esas cosas se manifiesten en tu vida. Jesús nos dijo de manera específica q u e no h ic ié r a mo s e s e t ip o d e confesiones. Él dijo: «…mirad que no os turbéis…». ¡Ésa no sólo es alguna sugerencia que nos dan en la Escuela Dominical! Es un mandamiento del Hijo del Dios viviente, el cual instruye a Sus discípulos que están viviendo en estos tiempos. ¡Es Jesús mismo quien nos habla y nos exhorta de manera personal! Toma tu herencia Hoy má s que nu nca , debemos prestarle atención a Sus instrucciones, obedecer ese mandamiento, aférrarnos a la PALABRA y rehusarnos a dejarla ir. Es necesario que actuemos como se nos indica en Salmos 119:105-106, 110-111: «Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. Juré y ratifiqué que guardaré tus justos juicios… Me pusieron lazo los impíos, pero yo no me desvié de tus mandamientos. Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón». No basta sólo con relajarnos, y decir: "Bien, si es la voluntad de Dios que obtenga la victoria, supongo que Él me la dará. Si es la voluntad de Dios que yo sea sano, Él me sanará". ¡No! Por supuesto que es Su voluntad. Él ya te otorgó la sanidad: por Sus llagas has sido curado. Ahora es cuando debes tomar la PALABRA de Dios como tu herencia. Debes persistir con agresividad en eso hasta que lo concibas en tu corazón, y lo confieses con tu boca. T iene s que luc ha r cont ra todo demon io de i nc redu l id ad y to d a circunstancia que quiera robar esa Palabra, y declarar: Bendito sea Dios, tengo las promesas de Dios como herencia. Son mi futuro y mi vida. Me rehuso a preocuparme por las circunstancias pasajeras de este mundo. Éstas pasarán, pero la PALABRA de Dios nunca pasará. Dios sustenta todas las cosas por medio de la PALABRA de Su poder, y esa PA LA BR A se llevará a cabo en mi vida. L u e g o, s ól o p e r m a n e c e e n l a PALABRA hasta el final. No importa lo que suceda a t u a l rededor, no retrocedas. ¡No cambies! No temas; sólo cree y verás una senda que se abre a través de estos tiempos difíciles, la cual te llevará hacia el triunfo como el campeón de los tiempos finales que Dios diseñó que fueras. LOS CIELOS YA HABLARON. AHORA LA TIERRA ESTÁ A LA ESPERA DE LO QUE DIRÁS.

