LV V C
:
5
por Melanie Hemry
Mientras jugaban, Charles se pasó las manos
por el pelo, preguntándose cómo había tomado
ta ntas ma las decisiones. Como empresa rio,
había sido socio de clubes nocturnos en Arizona.
Los clubes le proporcionaba n un buen f lujo
de ingresos. Sin embargo, después de que él y
Angela se casaran y tuvieran a Parris, se dio
cuenta de que la vida de propietario de un club
nocturno causaba estra gos en una fa mi lia .
Angela y Parris vivían a la luz del día. El día de
Charles comenzaba con el crepúsculo.
Poniendo a su fa mi lia por encima de su
trabajo, se había alejado del negocio. Él y Angela
habían hecho ma letas y se habían mudado a
California. Al fin y al cabo, nunca había tenido
problemas para encontrar un negocio.
Hasta ahora.
Sin ingresos, cada día se endeudaban más. Sus
autos estaban embargados. Su atraso en el pago
de impuestos había resultado en embargos de
todas sus cuentas bancarias por decisión de la
agencia de recaudación de impuestos (IRS) y el
estado de Arizona. Incluso después de mudarse
con los padres de Angela, no tenían dinero ni
para comprar pañales. Lo que sí tenían era un
montón de estrés, ya que se habían declarado en
quiebra.
La mayoría de las personas que se declaran en
quiebra logran salir de la bancarrota sin deudas.
Ese no fue el caso de Charles y A ngela. Los
impuestos atrasados no podían ser eliminados a
través de la bancarrota. Tampoco los préstamos
estudiantiles.
El estrés destruyó su matrimonio y en el año
2000 se divorcia ron. Cha rles se sentía todo
un fracaso. Sus padres se habían divorciado y
vuelto a casar tres veces cada uno. Había odiado
tanto esas experiencias que había jurado que
nunca se divorciaría.
De repent e, u n g r it o desga r ra dor cor t ó
el aire. Su hija había caído de cabeza al suelo
haciendo un chasquido repugnante. En la sala de
urgencias, Charles se paseaba junto a Paris.
No había sido capaz de mantener a su familia.
Ahora no había sabido proteger a su hija.
C u a n d o A n g e l a l l e g ó a l h o s p i t a l , l e s
comunicaron el parte médico. Parris se había
fracturado el cráneo y tenía líquido en el cerebro.
No estaban seguros de que fuera a salir de esta.
Charles y Angela se miraron con caras de
agonía. Habían perdido sus finanzas, sus autos,
su casa y su matrimonio. ¿Perderían también a
su hija?
Charles Todd escuchó la risa alegre de
su hijita Parris, de dos años de edad.
Se había subido a la espalda de uno de
los amigos de Charles y fingía estar en
un gimnasio en la selva.
TOTAL
Restauración