También iba a bordo la carga más preciada de
todas: su hijo de 12 años, Mateo.
Un camión lleno con sus muebles ya estaba
en camino a su nuevo hogar en Texas.
Diseñadora g rá f ica , dura nte los últimos
seis años Robin había trabajado en la oficina
c a n a d ien s e de los M i n i s t er ios Ken net h
Copeland. Ahora había aceptado un puesto en
la sede del ministerio en Texas.
Su transición de Canadá a EE.UU. había
sido… complicada.
Robin, su madre y Mateo eran ciudadanos
estadounidenses. Víctor, sin emba rgo, era
ciudadano canadiense.
por Melanie Hemry
8 : LV V C
Lo que
Dios
ha
UNIDO
Robin Goncalves
charlaba animadamente con su mamá mientras
conducían desde su casa en la costa oeste de Canadá
hacia la frontera de los Estados Unidos. El auto
iba repleto de sus pertenencias. Su marido, Víctor,
las seguía en otro vehículo, también recargado con
las pertenencias de la familia.