LA VOZ DE VICTORIA DEL CREYENTE

Edición Febrero 2025

LA VOZ DE VICTORIA DEL CREYENTE - Revista publicada por los Ministerios Kenneth Copeland, disponible gratuitamente para personas que deseen suscribirse.

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1 4 : LV V C El monumento atestigua acerca de cuatro hombres que se unieron en oración para que Dios se moviera en su tierra. Sus reuniones comenza ron en una escuela a unos 90 metros de donde descansa la misma placa. Las noticias acerca de estas reuniones se esparcieron rápidamente y pronto otros se les unieron, llenando esa pequeña escuela. Celebraron reuniones todos los días y el Espíritu de Dios se mov ió de ma nera s milagrosas. C on e l pa s a r de l t iemp o, m i le s de personas conocieron a Jesús en Ulster. Un archivo describe una ocasión en la que se amontonaron tantas personas vestidas con ropas negras bajo el poder de Dios que el campo adyacente a la escuela parecía un mar de tela negra. ¡Eso es lo que llamas un avivamiento! Derramamientos como el Avivamiento de Ulster también han ocurrido en nuestra época . El poder de Dios apa reció en el Avivamiento de Brownsville en Pensacola, Florida, y en la Bendición de Toronto, en Canadá. Mientras esos derramamientos fueron buenos y guiados por el Espíritu, yo creo que estamos atravesando una nueva época. En este último mover de Dios, siento que, como creyentes, seremos conductores del derramamiento divino en el lugar en el que estemos. En vez de acudir a algún lugar buscando el mover de Dios, nosotros traeremos Su presencia con nosotros. ¿Cómo lo haremos? Creo que comienza al entender Quién es realmente Jesús. ¿Quién es Jesús para ti? En el eva ngelio de Mateo se describe un encuentro entre Jesús y Sus discípulos en los que Jesús les hace dos preg untas muy importantes. Estas son las mismas pr e g u nt a s q u e n o s o t r o s d e b e r í a m o s hacernos hoy en día. Mateo 16:13 dice: «Al llegar a la región de Cesárea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?»». Los discípulos no tardaron en responder: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que es Elías; y otros, que es Jeremías o alguno de los profetas.» (versículo 14). A med id a que cont i núa s leyendo el capítulo, notarás que Jesús no les respondió de inmediato. Él sabía que ni Sus discípulos lo creían. Ellos sólo estaban repitiendo lo que los demás decían. Jesús prosiguió y les hizo otra pregunta todavía más importante. «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» (versículo 15). Jesús comenzó preg untá ndoles a Sus discípulos cómo lo llamaban los demás, pero terminó preguntándoles cómo lo llamaban ellos. Como creyentes, frecuentemente apu nt a mos a l mu ndo y preg u nt a mos: "¿Quién dicen ellos que es Jesús? " Sin embargo, la pregunta más importante es: "¿Quién digo yo que es Jesús? " Nuestra respuesta a esta pregunta determina lo que hemos permitido que Él sea en nuestra vida. Sabemos lo que la s escr it ura s dicen a c e r c a d e Je s ú s y s a b e m o s q u e l a s escrituras son ciertas. Sin embargo, cada Llevamos la voz. Llevamos la autoridad. Llevamos el dominio. ¿Quién dices que es Jesús? Hace varios años, viajé a Irlanda por primera vez para ministrar a los creyentes de ese hermoso país. Mientras disfrutaba del lugar, mis amigos me llevaron a visitar el lugar del Avivamiento de Ulster en 1859 en el norte del país. El sitio se encuentra sobre una carretera común y corriente, donde encontrarás una pequeña placa conmemorativa que describe el derramamiento sobrenatural que ocurrió en ese lugar.

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