SCORE Journal - The Official Publication of SCORE Off-Road Racing
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ES SEDE HISTÓRICO RIVIERA DE ENSENADA DE LAS TRADICIONALES BAJA 1000, BAJA 500 Y BAJA 400 Anualmente Ensenada Recibe A Corredores Y Miles De Visitantes De Las Carreras Fuera De Camino De La Score International Monse Buendía y Rosela M. Lencioni Por más de 50 años, el Centro Social, Cívico y Cultural Riviera de Ensenada ha sido sede del arranque de las carreras fuera de camino de la SCORE-International con la Baja 1000, la Baja 500 y la Baja 400, donde participan cientos corredores provenientes de más de nueve países, principalmente Estados Unidos. De ahí, que la ciudad de Ensenada haya sido nombrada Capital Mundial del Off-Road, siendo el Riviera de Ensenada el recinto de bienvenida para los participantes, los organizadores y las autoridades municipales que dan el banderazo de salida oficial en cada edición. El ex Hotel Playa es un recinto que forma parte del Patrimonio Artístico de la Nación desde el año 2011 y Patrimonio Cultural del Estado de Baja California desde el 2014, mismo que en sus tiempos mozos era comparado con hoteles como el famoso Montecarlo de París, en Francia. Durante sus primeros años, el hotel se recuperaba de la crisis económica derivado de los cambios en la capital de Baja California y la recesión económica de Estados Unidos, la cual logró recuperarse gracias a la industria pesquera y turística que llegaba en búsqueda de bebidas alcohólicas y diversión dentro del único casino del puerto. Eso atraía a visitantes muy reconocidos de la época, desde políticos y empresarios, hasta estrellas del cine mexicano y hollywoodense, debido a la cercanía fronteriza mismos que llegaban vía marítima a bordo de yates particulares o aérea a bordo del avión “The Maddox” que aterrizaba en la playa aprovechando las mareas bajas. Algunas de las celebridades que conocieron el Riviera, fueron Charles Chaplin, Dolores del Río, Marion Davis, William Hearst, Merle Norman, Jonny Weismuller, Mirna Loy, Arthur Hornblow, Lucile Ball, Desi Arnal, Lana Turner, Ali Khan y Geni Tierne, entre otros. Durante los 3 primeros años, el hotel y casino funcionaron muy bien por al aumento de visitantes que venían por diversión y bebidas embriagantes, pues en Estados Unidos reinaba la “Ley Seca” por lo que fue una época de bonanza. En ese periodo de bonanza, se vino abajo al ser revocada la ley en 1933 y la crisis del hotel se agudizó cuando el presidente de México el General Lázaro Cárdenas prohibió en 1935 los juegos de azar, haciendo que el hotel abriera y cerrara, hasta que, en 1938, éste fue incapaz de sostenerse por sí solo. En esta etapa comenzó el deterioro del hotel, sus instalaciones, sus jardines y todo comienza a ser presa de la humedad y el polvo, incluso la administración pasó por serios problemas económicos y embargos numerosos. Durante aquellos entonces, para 1948, el señor Jerome A. Utley, un soltero septuagenario, cede el edificio mediante escritura pública a la señora Marjorie King Plant, quien inspiró el tradicional coctel llamado “Margarita” y que por intereses de negocios, se casa con el Lic. Alfonso Rocha y reabren el edificio con el nuevo nombre de Hotel Riviera del Pacífico. Se dice que esa reconocida bebida internacional fue creada un 21 de agosto de 1948, y se atribuye a un bar tender que estaba enamorado de Marjorie, y para complacerla un buen día mientras ella estaba sentada en la barra del “Andaluz”, la crea en su honor, siendo su musa inspiradora. De 1949 a 1964, comienza otra administración y una buena etapa del hotel, pero sin casino, se abre más a la sociedad ensenadense, donde comienzan a celebrar el famoso baile “Blanco y Negro”, que anualmente organizaban la Damas Rotarianas, siendo el primero de estos un 31 de octubre. Además de ello, era sede de los festejos del Club Emperador, bodas, quince años, conciertos, eventos culturales, convenciones y fiestas de la sociedad con mayores recursos económicos de la localidad, principalmente en los salones Catedral y Casino. Fue hasta 1978, tras un largo periodo de abandono y saqueo, que se decide darle vida al edificio, gracias al arquitecto Jorge Swain, entonces jefe de la Junta de Mejoras Materiales, quien decide limpiar parte del hotel para darle uso. A partir de ese año, un 22 de septiembre, el Hotel Riviera del Pacífico se convierte por Decreto Presidencial en el Centro Social, Cívico y Cultural Riviera de Ensenada y en 1979 pasó a manos del Gobierno del Estado bajo el mandato de Roberto de la Madrid Romandía, quien en 1980 lo puso bajo custodia de un patronato encabezado por el Sr. Guillermo Corral que lo administró hasta 1990. Una vez acondicionado el Salón Catedral, el 14 de agosto de 1981, se celebró tardíamente el 50 aniversario de su inauguración; mientras que para 1992, se firmó un Decreto estatal en el que el inmueble fue cedido al Municipio de Ensenada. Al poco tiempo, se nombró a José Luis Fernández Bandini como administrador, quien por 14 años se dedicó a mejorar y embellecer el edificio y sus amplios jardines y al fallecer lo sucede su hijo José Luis Fernández Ruiz, quien su vez inició tareas de mantenimiento y los trámites oficiales ante el Gobierno Federal para que el ahora INBAL lo decretara Monumento Artístico de México en el año mencionado. El Riviera es hoy admirado por miles de visitantes, turismo norteamericano que arriban de los barcos, turismo nacional o local, quienes acuden a conocer parte de la historia desde su creación, en su época de glamour y bonanza. Es también sede de distintos eventos culturales y sociales que involucra la música, la gastronomía y el vino. El Bar Andaluz, uno de los más antiguos de Baja California con 94 años de antigüedad recibe también a personas locales abarrotando los miércoles quienes acuden a la promoción del 2x1 en margaritas, la bebida más emblemática de este sitio. En el Riviera se respira belleza por su arquitectura, el detalle en sus obras que están plasmadas en paredes y techos, murales, candelabros, piezas de azulejos; glamour de la época de los artistas de Hollywood, una época de bonanza que sigue ofreciendo tantas historias que contar que bien vale la pena recorrerlo y conocer sus más íntimos secretos.
